martes, 16 de noviembre de 2010

BICICLETAS

El otro día venia como siempre en mi democrático microbús por las calles de esta gran y convulsionada ciudad, cuando de repente me di cuenta de que a nuestro lado venia un señor en su bicicleta y en la parte de atrás, venia un niño parado en los “diablos” de la bici, para poder explicarme tendré que decir que los diablos son unos tornillos largos que se ponen en el eje de las llantas y con estos es posible que una persona viaje parada en la parte posterior de la bicicleta.

Esto me recordó que hace muchos años Salí de la casa y me dirigí a la parada del camión y la verdad esta nos quedaba como a 250 metros de casa, ese día recuerdo que mi vecino don Beto salió a esa misma hora con su bicicleta con rumbo a su trabajo , al salir de la casa como buenos vecinos nos brindamos un afectuoso saludo -“buenos días Don Beto” dije yo – y el respondió –Buenos días Pepe- por que así me dice y bueno , todo transcurrió normalmente , cuando de repente me invito a subirme a los diablos de su bicicleta a lo cual consiente de mis 120 kilos de rock pues en realidad le agradecí mucho su loable invitación, pero decline, por que no se me hacia muy normal el asunto, iba yo a parecer oso de feria; sin embargo él insistió e insistió en darme un aventón hasta la parada del camión, la verdad en esos momentos a uno le da pena, pero ante tanta amabilidad e insistencia hice un esfuerzo máximo y me trepe a los dichosos diablos de la bici, para empezar me di cuenta del trabajo que le costo comenzar la marcha, siento que un poco mas y le hubiera salido una hernia por tanto peso, después de arrancar , se veía el esfuerzo que el buen don Beto estaba haciendo para mover dicho artefacto de transporte, yo por mi lado la verdad me daban ganas de bajarme a medio camino, pero él seguía con el mismo ánimo del inicio y así continuamos hasta mi destino, que yo creo que cuando llegamos le dio gracias al señor de haber arribado con semejante carga. Cuando me baje de la bicicleta le agradecí su “raid”, entonces me dijo- Claro Pepe cuando quieras, de nada- me imagino que por dentro me maldecía, pero bueno, paso todo. Cuando estaba abajo lo observe y vi que iba zigzagueando con su bici y al observar bien, me di cuenta de que la llanta en donde yo me había subido iba toda chueca, pero el seguía con toda la dignidad del mundo, en esos momento llegó el camión y me subí, jamás me ha vuelto a invitar a subirme a su bici.

Gracias Don Beto

Salud

No hay comentarios:

Publicar un comentario