lunes, 7 de marzo de 2011

COLCHONES

Esta pequeña historia que voy a platicar, en realidad no me sucedió a mi, sino a un compañero de escuela, no se por que ahora se me ocurrió, sin embargo, podemos decir, que es algo chispa, ya que no entiendo que es lo que estaban pensando en esos tiempos.

Esto se dio por allá en la delegación Coyoacan, para ser más exactos en San Francisco Culhuacan, justo por donde pasa el canal que antiguamente corría de Chalco al mercado de la viga en santanita, bueno ,ellos por relatos de mi amigo, vivían cerca del canal, y en este se daban muchas clases de juegos y se divertían de lo lindo.

En aquellos tiempos, para ser verdad no lo sé con mucha precisión, sin embargo calculo que ha de haber ocurrido a finales de los 70 y principios de los 80, su papa que trabajaba en el ISSSTE, se dio la idea de comprar colchones nuevos para la familia, y ellos eran como seis hermanos, más bien serian como ocho en total, por lo tanto la cantidad de colchones mínimo eran cuatro.

Todo transcurría en calma, todo era felicidad, me cuenta mi amigo que salieron muy contentos hacia la mueblería, donde se llevaría a cabo la transacción comercial, iban contentos y felices a realizar su compra.

Una vez realizada dicha operación comercial y como estamos en México, se firmaron las facturas y las notas debidas, además de todos los tramites adecuados, terminando todo como de costumbre, -¡en seguida le llevamos sus colchones!- todo hasta el momento era dicha y felicidad por la recién adquisición.

Era tanta la alegría que a algún osado de la familia, se le prendió el foco, -al fin y al cabo que ya nos van a traer los colchones nuevos, ¿Por qué no nos deshacemos de los viejos?- al parecer su propuesta tuvo mucha aceptación entre todos los miembros de la familia, y pues como dicen por ahí “time si Money”, salieron todos los hermanos con los colchones a espaldas, como si fueran pípilas modernos” arrastrando los colchones por las calles de Culhuacan, ¿y cuál sería el destino final de los colchones? . Claro , el canal en donde la gente comúnmente iba a tirar todo lo que ya no le servía , y allá van a dar los colchones a mojarse en las aguas turbias del glorioso canal de Chalco.

Una vez terminada esa operación de exterminio de colchones, todos regresaron a su casa contentos y felices, con la esperanza y la seguridad de que pronto llegarían los colchones nuevos, sólo que hubo un pequeño problema, me cuenta mi amigo que bueno sólo no contaron con que la dichosa mueblería, tardaría como dos meses en llevarle los nuevos colchones, así que tuvieron que esperar un rato sin colchones.

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