Hace unos días, ocurrió algo inevitable de la vida, cuando vamos creciendo, siempre y a casi todos sino es que a la mayoría, cuando tenemos cierta edad, mudamos de dientes.
Ahora fue el turno de mi pollita, que desde hace algunos días, andaba presumiendo su diente flojo, hasta haciendo malabares con su diente y su lengua y otras gracias, que con su edad puede hacer.
La noche de ayer me llego con una nueva noticia -¡papá, ya se me cayó mi diente!- me dijo y sonriendo a mil por hora mostrando su gran ventana de enfrente, la verdad, ella representa para mí la pura diversión, ahora goza y se divierte muchísimo, así quisiera estar yo, pero en fin
Entonces como toda buena empresaria, comenzó a realizar un sinfín de preguntas del aspecto económico como ¿Cuánto me ira a dar el ratón?¿vendrá luego, luego? ¿Cómo se está cotizando el diente en la bolsa de valores? ¿Cómo afectara la muerte de Osama al mercado de dientes? Etc.
Preocupada por todos estos aspectos de la macromicroeconomia , se dispuso como buena chica a guardar sus valores en el lugar más adecuado para sus pensamientos de pequeña princesa de la casa, no sé de donde tomo una pequeña calcetita blanca, y como no la suelta pues ahora es como gris con unos adornos bonitos y los ha dejado debajo de su almohada para que llegue el ratón y le deje su respectivo pago , en moneda corriente y bueno, creo que el ratón había tenido mucho trabajo, y no había pasado, ya saben a veces este se distrae y no hace lo que tiene que hacer, pero en fin creo que hoy en la noche paso y cuando se despierte mi pollis, encontrará el fruto de su gran empresa, sobre todo el ratón le va a dar gusto, saber que el ratón ha cumplido su misión .
Dios bendiga a mi pollis
Salud
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