viernes, 16 de noviembre de 2012

LAS PANTERAS ROSAS


No cabe duda de que si uno no nace para algo, este algo simplemente no se nos facilita, me caí, después de muchísimos años y después de mil intentos de conocerme, pues me parece extraordinario que aún es posible descubrir nuevas cosas en mí, una de ellas es mi grandiosa facilidad para decir  cosas que en ocasiones no son adecuadas, o sea puras pendejadas, pero en fin.
Como parte de las actividades laborales una de ellas es la de coordinar las actividades para ciertos eventos como los desfiles por ejemplo, pero en estos días de ensayos me di cuenta de algo de lo que jamás me había puesto a pensar, como las cuestiones de marchar y esas cosas de ultratumba ,nunca les puse atención y la verdad ni me interesan, pues descubrí que tengo una gran propensión a cometer cada burrada con las ordenes de, alto, paso corto y paso redoblado y cosas así que cuando todo el contingente se da vuelta hacia la izquierda , yo lo doy hacia el otro lado y extravagancias de ese estilo, y para terminar el cuadro, el contingente que me toco, pues como que es igual, o tal vez le cuesta un poco de trabajo seguir indicaciones para una mejor marcha pero en fin, me consta que todos hacemos nuestro mejor esfuerzo (de eso no me cabe la menor duda).
Esta experiencia me recordó una de mis caricaturas favoritas- la pantera rosa- en el capítulo de “el recluta rosa” en donde le dan un uniforme que le queda grande y en vez de darle su arma le dan una escoba, así   es mi contingente, mientras algunas compañeras andan con sus botas de Peter pan y una gorra de oso panda, tan derechitas como una letra  “s”  otras andan con sus abrigos negros y de botones grandes de color negro, otra con sus audífonos oyendo el moño colorado o algo así, cuando damos la vuelta hacia la izquierda, la última fila  se tiene que echar a correr media hora antes para poder alcanzar a todo el contingente, mi auxiliar el buen Salvador  quien se dedica al box, es quien da las ordenes y al parecer se encuentra más perdido que yo pero también hace su gran esfuerzo, luego da órdenes extrañas como conversión a la izquierda y luego “hagan lo que quieran”, el contingente tiene la peculiaridad de cada quien va por su lado, cada uno de ellos tienen su izquierda y su derecha particular, su orientación fluye en un sinfín de dimensiones que a final de cuentas es lo mismo decir que es un verdadero desbarajuste ,haciéndonos unos camotes cósmicos, sólo nos faltan nuestros uniformes de la pantera rosa y nuestras escobas para seguir con la tradición,  etc. en realidad es divertido  aunque a veces hacemos  corajes, pero bueno, es algo que no se me va a olvidar, mi gran facilidad para echar a perder los desfiles tan solemnes y patrioteros que a algunos se les ocurren para el beneplácito de las personas, sin más por ahora me despido.

Salud

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