No cabe duda de que si uno no
nace para algo, este algo simplemente no se nos facilita, me caí, después de
muchísimos años y después de mil intentos de conocerme, pues me parece
extraordinario que aún es posible descubrir nuevas cosas en mí, una de ellas es
mi grandiosa facilidad para decir cosas
que en ocasiones no son adecuadas, o sea puras pendejadas, pero en fin.
Como parte de las actividades
laborales una de ellas es la de coordinar las actividades para ciertos eventos
como los desfiles por ejemplo, pero en estos días de ensayos me di cuenta de
algo de lo que jamás me había puesto a pensar, como las cuestiones de marchar y
esas cosas de ultratumba ,nunca les puse atención y la verdad ni me interesan,
pues descubrí que tengo una gran propensión a cometer cada burrada con las
ordenes de, alto, paso corto y paso redoblado y cosas así que cuando todo el
contingente se da vuelta hacia la izquierda , yo lo doy hacia el otro lado y
extravagancias de ese estilo, y para terminar el cuadro, el contingente que me
toco, pues como que es igual, o tal vez le cuesta un poco de trabajo seguir
indicaciones para una mejor marcha pero en fin, me consta que todos hacemos
nuestro mejor esfuerzo (de eso no me cabe la menor duda).
Esta experiencia me recordó una
de mis caricaturas favoritas- la pantera rosa- en el capítulo de “el recluta
rosa” en donde le dan un uniforme que le queda grande y en vez de darle su arma
le dan una escoba, así es mi
contingente, mientras algunas compañeras andan con sus botas de Peter pan y una
gorra de oso panda, tan derechitas como una letra “s”
otras andan con sus abrigos negros y de botones grandes de color negro,
otra con sus audífonos oyendo el moño colorado o algo así, cuando damos la
vuelta hacia la izquierda, la última fila se tiene que echar a correr media hora antes
para poder alcanzar a todo el contingente, mi auxiliar el buen Salvador quien se dedica al box, es quien da las
ordenes y al parecer se encuentra más perdido que yo pero también hace su gran
esfuerzo, luego da órdenes extrañas como conversión a la izquierda y luego “hagan
lo que quieran”, el contingente tiene la peculiaridad de cada quien va por su
lado, cada uno de ellos tienen su izquierda y su derecha particular, su orientación
fluye en un sinfín de dimensiones que a final de cuentas es lo mismo decir que
es un verdadero desbarajuste ,haciéndonos unos camotes cósmicos, sólo nos
faltan nuestros uniformes de la pantera rosa y nuestras escobas para seguir con
la tradición, etc. en realidad es
divertido aunque a veces hacemos corajes, pero bueno, es algo que no se me va a
olvidar, mi gran facilidad para echar a perder los desfiles tan solemnes y
patrioteros que a algunos se les ocurren para el beneplácito de las personas,
sin más por ahora me despido.
Salud

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