En mi largo vagar por las calles de nuestra convulsionada pero bonita
capital, una forma semidecente de andar por estos lares, o es por el glorioso
metro, o por los tormentosos y mal necesario, denominados, microbuses,
microbios, micros, necrobuses , o como se le quiera llamar.
Algo que tienen en común dichos medios de transporte es que las personas
que los conducen, en realidad, aunque por reglamentos y normatividades (que a
final de cuentas ,solo sirven para sacarle una lana a los que intentan andar
derechos por esta vida) pues a final de cuentas los pueden conducir, cualquier persona,
inclusive ,desde casi cualquier edad, me ha tocado ver a jóvenes, casi niños,
conduciendo, hombres de muy avanzada edad y bueno de todo un poco, el problema
no es tanto la edad , sino las condiciones en las cuales lo hacen, de hecho me
ha tocado ver que vienen más borrachos que yo (imaginarse esa posibilidad
jajaja… es broma… eso creo) o también vienen oliendo a cemento o chemo como comúnmente
se le llama, o no se sustancias consumen, el chiste es que se quieren convertir
en una combinación, entre el “vitor” y Mad Max” región 4, combinado con la
locura de un chafirete decepcionado de la vida, rebasando, mentando madres,
sacando el dedo como direccional último modelo
o como dicen cuándo van a dar la vuelta “sácale la lengua para que te
vean” . Claro siempre con sonido último modelo, poniendo las canciones de moda,
desde la sabrosita, pasando por la “Z”, la más perrona y cosas así, como de
ultratumba, como por ejemplo, aquel himno de amor a la vida llamado “la del moño colorado”.
Algo de lo que tengo que hacer mención, sin duda, es a esa parte que
viene adicionada a los chafiretes, ruleteros o tafites, sin duda algo
importante siempre son los “cacharpos” o “cacharpas” que son aquellos
personajes que vienen gritando “súbale, súbale… hay lugar para-dos” cobradores
y demás fauna citadina, sin embargo un lugar muy especial en los acompañantes,
son las acompañantes (que en estas ocasión quiero nombrar como “Adelitas
modernas”) , me imagino que en la revolucioncita, mexicana, pues las damas
acompañaban a sus soldados, nada más que ahora son microbuseros, vienen haciéndoles
compañía, o en ocasiones se da uno cuenta de que los vienen cuidando de las
otras adelitas que se quieran adherir al contingente o simplemente para que no
se gasten lo de la semana.
Me ha tocado observar, el cómo desde casi niñas , les gusta el ambiente
de la manejada y el recorrido de ciertas rutas, y vaya que si hay rutas larguísimas
como la de Cuemanco – el toreo , que una vez se me ocurrió treparme en
constituyentes, y me baje hasta vaqueritos- por cierto ya quería llorar- pero
en fin, conocen a todos los de la ruta,
y también a todas, los horarios,
los números de micros, creo que hasta las placas, y todo eso.
También me ha tocado ver, cuando andan en el microbús, con sus bebes, porque
la mayoría son jóvenes y tienen a sus hijos pequeños, los bebes aprendiendo el
arte de la ruleteada, no muy bien aseados por cierto, pero las mujeres se
encargan de estar cuidando a los niños en todo el trayecto, mientras el jefe de
familia, anda en la labor.
Pero como siempre se dice , andan al pie del cañon.
Salud.
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