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| YO NO FUÍ |
“Pepito, me dicen, me llamo José,
soy niño no santo ni soy lucifer” (grupo plum-kiss primer festival juguemos a cantar).
Hace unos días, recibí una foto,
por parte de una gran amiga (te lo agradezco Fabiola), de un niño japonesito,
inmediatamente me hizo recordar las fotos de su servilleta, cuando era niño, el
pelo totalmente lacio, por no decir pelos necios, y los ojos chales, que han
sido una característica totalmente familiar de los Corianos, total, la foto me
hizo retroceder mucho tiempo en mis días de infancia.
En ocasiones es un poco difícil enfrentarse a ciertas cosas o reconocer otras;
sin embargo por lo pronto se me ocurrió escribir lo siguiente, hace mucho lo
pensé como si fuera algún tipo de reproche psicológico o tratando de entender
ciertas cosas que con el tiempo me han
ido moldeando y formando.
Bueno , pues nací en un mes de
enero del 71, el 13 para ser más exactos, allá
por el norte de la ciudad, en el hospital de la raza, mi madre me
contaba , que ese día y en ese momento, habían nacido puras niñas, y como en nacemos
a granel , pues ni modo me tocó la posición de honor , hasta debajo de todas las
compañeras que nacieron el mismo día , en ese momento pues ni sabía que
pasaba (sigo sin saber) , lo siguiente
me recuerda una canción que interpretaba Jhonny Rivers, el séptimo hijo, fui el séptimo,
el último, como mi madre me decía “la gorda del perro”, mi hermana que es mayor
que yo me lleva 9 años, imagínense, la gran diferencia, pues prácticamente
crecí como hijo único, claro, medio sólo , medio abandonado, puesto que el
horno no estaba para bollos, pues mi madre tenía que ejercer las funciones
tanto de madre como de padre como la hacen millones de valientes mujeres en
nuestro país o en el mundo, de hecho ahora comprendo que a la edad en que mi
madre me regalo la vida, pues era una mujer totalmente madura y sabedora de la
vida, tan sabedora que me brindo de una libertad infinita en mi crecimiento, es
decir, ya no se esmeraba tanto en mi cuidado, más bien con toda esa
experiencia, pudo hacer lo que tenía que hacer, con lo cual pues en realidad no
fui una gran carga, para mis cuidados, por cierto quiero hacer mención, que no
sé si por cortesía o por no hacerme sentir mal, siempre me dijo que me esperaba
con mucho amor, a lo que tal vez puedo decir que tal vez mi madre que no era muy expresiva o
emotiva, me demostró todo su amor a su modo y ahora lo entiendo y podemos decir
que creo que eso fue lo que aprendí ,pero ahora estando en otro contexto pues
no me ha servido de mucho y no me fue posible brindar ese amor, o más bien, no
ha sido comprendido como se debe, pero yo creo que mis hijos si lo entienden y
eso es lo que más me importa, mientras ellos me comprendan lo demás me tiene
sin cuidado y así será.
Hablemos de Pepito, hay tantas
historias, que tal vez sea cuestión de varias entradas al blog (conste que no
estoy presumiendo, ni amenazando).
EL BANCO HUMANO.
Hay muchos tipos de bancos, hay
de madera, de esos en donde se guarda el dinero y hacemos más ricos a los
capitalistas, bancos de peces, banco de suplentes, banco de sangre, banco de
datos, etc.
Pero como casi siempre Pepito ha
roto las reglas y las ha hecho pedazos, aquí y allá, pues que les cuento que
también Pepito algún día se convirtió en banco, si en banco, ustedes se
preguntaran ¿Cómo fue eso? Bueno pues la respuesta es muy sencilla, su hermana
que en esos tiempos casi contaba con casi diez años, pero le decían el ruta
cien (porque apenas llegaba al metro) pues la señorita no alcanzaba a asomarse
por la ventana y que creen , pues necesitaba un banco y pues el pobre de Pepito
le servía de banco, , pero bueno creo que el buen Pepito no podía hacer nada,
eran cuestiones entre hermanos me cuentan que se le subía en el tórax y hasta se ponía a brincar , con gran
inocencia, comenta que sólo lo escuchaba pujar, y creo que hasta la fecha
Pepito sigue chueco de las costillas o no sé si sea defectuoso de nacimiento.
Bueno hasta aquí queda la primera
historia de Pepito
Salud

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