viernes, 17 de junio de 2016

PEPITO, UNA HISTORIA MÁS

Hoy es preciso, escribir, porque, no sé, tal vez porque ahora más que nunca siento que el tiempo se me está acortando y conforme pasen los días, esto será así pero bueno ahora pasemos a lo importante, a la instantánea que me trae por estos rumbos.

Creo que es un buen tiempo para platicar las aventuras de Pepito, como ya lo había mencionado, seguiré contando las historias tan raras y tan extrañas de ese pequeño que en los setentas y ochentas sin duda, se llevaron gran parte de su vida, a final de cuentas, siempre tan sólo, siempre tan aislado, que hasta ahora que es más viejo, ha comenzado a entender ciertas cosas que son sin duda algo psicoanalíticas.

Después de haber sido el niño banco de su hermana y haber quedado todo chueco de sus caja torácica, Pepito fue creciendo en un ambiente clásico de la vida de los pobres en la urbe, con problemas familiares como la disfuncionalidad plena de su entorno, con el alcoholismo del padre, y pues bueno, todo lo que conlleva esto, con hermanos adolescentes, fuera de lugar y sin rumbo fijo (quiero hacer que estos hermanos a final de cuentas son buenas  personas y contribuyen con su sociedad) y pues bueno una hermana que era niña en esos tiempos  que le llevaba 9 años o algo así.

Pero como crecer en un ambiente en donde hay una total desubicación, donde las muestras de afecto eran simplemente faltas de respeto, y salvajadas, cualquier muestra de humanidad, era tomada como debilidad (hago la aclaración que estas conductas, son muy dadas en la clase baja de las grandes urbes, te defiendes o te carga la chingada).

Pues bueno Pepito, creció en mejores condiciones que sus hermanos, económicamente hablando, aunque bueno en un contexto muy difícil, pero él seguía en la lucha  y pues bueno así era crecer en esos momentos.

Ahora que lo pienso bien, me doy cuenta de que los niños sienten el rechazo de su entorno y de su familia.

Pienso que Pepito tuvo el infortunio de nacer en esa situación en donde pues como ser humano gregario buscaba la aceptación de la demás gente y pues bueno como sabemos la naturaleza es sabia y esta hace que desarrollemos ciertas habilidades y destrezas que con el tiempo se vuelven formas de vida.

PEPITO EL DE LOS CUENTOS

Pues bueno como el nombre de este subtitulo menciona, una de esas habilidades fue precisamente fue la desarrollar el aprendizaje a buenos niveles, es decir Pepito, tenía la facilidad de aprender, memorizar y captar muchas cosas, -¡imagínense , en un medio tan complejo lleno de carencias, ignorancia y bueno muchas otras cosas¡ - pues Pepito aprendía puras pendejadas, malas palabras (y según Pepito, mucho de lo  que aprendió de ahí, lo sigue recordando, sino es que todo).

Esto viene a colación , porque todo esto que aprendió, pues bueno en general él lo utilizaba para anclarse a su familia, pero a su familia, tanto cercana como la familia de su padre, o de su madre, con toda la inocencia que un niño puede tener, sin darse cuenta de que en esos momentos su familia era visualizada como escoria de la sociedad, debido a los problemas de su padre, es decir, su familia tanto paterna como materna los rechazaban por dicha situación, porque ellos si que llevaban una vida llena de virtudes y bienaventuranza, mientras que la familia de Pepito era un pinche desmadre, pero bueno continuemos con las peripecias de Pepito, Pepito como era facilito de memoria, y de aprendizaje, pues se dedicaba a contar chistes e historias tal vez no de buen gusto (sin embargo ; ¿qué podía aprender, si estaba en el barrio con gente que tenía poca cultura y educación?) pues puras tarugadas, y  a Pepito con tal de buscarse aceptación y sentirse parte de algo pues se dedicaba a contar estas cosas, sin darse cuenta que sólo generaba, que lo mal vieran, que lo juzgaran y que se rieran con la peor de las leches que pueden existir; sin embargo Pepito se ha dado cuenta y pues no busca justificarse con nadie, ni dar explicaciones, sino simplemente el trata de entender que fue lo que paso.

Algo que lo dejo muy marcado fue un comentario de un tío paterno (que cómo él es una persona refinada, culta y de buenas costumbres) le dijo al niño (quién en ese momento, sólo quería aceptación y un poco de cariño) - ¡NO PIERDO LAS ESPERANZAS DE VERTE EN LA CARCEL! –  ¿Se imaginan  a un adulto diciéndole eso a un niño de cinco años, que no puede comprender dicha frase? Pues que CULERO, Pepito no tenía la culpa de lo que pasaba a su alrededor.

Por este conducto le comunico al tío de Pepito que hasta la fecha no ha pasado eso, que Pepito ha sido una persona normal y que es una persona útil y generosa para la sociedad, así que tal vez sea un poco difícil, verlo en la cárcel, a menos que inventen una ley y lo entamben por feo, jajajaja.

Pepito siente gacho que ahora que se reencuentra con su familia, en vez de recibir un trato digno y correcto sólo le restrieguen en la cara las pendejadas que solía repetir como perico. – todos en general dicen ¿te acuerdas cuando decías esto? ¿Te acuerdas cuando bailabas así? Y cosas por el estilo, más bien yo creo que eso ha hecho que el buen Pepito se aleje de la familia y se mantenga al margen, porque a él le hubiera gustado que lo tomaran en cuenta como ser humano y no como el payasito que representaba para obtener un lugar en la familia, pero bueno así funciona la ignorancia y la facilidad para juzgar y ser jueces inexorables de cosas que ni siquiera entienden, pero bueno creo que Pepito ha comprendido que no debe darle explicaciones a nadie y respeta las opiniones de los demás, por eso mejor se aleja y esconde como el cuasimodo que debe de ser.

Quiero hacer la aclaración que Pepito ha encontrado mucha aceptación y respeto de mucha gente  a través del tiempo y con eso tiene suficiente.

Sin más por el momento, la siguiente historia de Pepito, en unos días más, no se pierdan el siguiente capítulo, va a estar de rechupete.

Salud. 

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