Hoy es preciso, escribir, porque,
no sé, tal vez porque ahora más que nunca siento que el tiempo se me está
acortando y conforme pasen los días, esto será así pero bueno ahora pasemos a
lo importante, a la instantánea que me trae por estos rumbos.
Creo que es un buen tiempo para
platicar las aventuras de Pepito, como ya lo había mencionado, seguiré contando
las historias tan raras y tan extrañas de ese pequeño que en los setentas y
ochentas sin duda, se llevaron gran parte de su vida, a final de cuentas,
siempre tan sólo, siempre tan aislado, que hasta ahora que es más viejo, ha
comenzado a entender ciertas cosas que son sin duda algo psicoanalíticas.
Después de haber sido el niño
banco de su hermana y haber quedado todo chueco de sus caja torácica, Pepito
fue creciendo en un ambiente clásico de la vida de los pobres en la urbe, con
problemas familiares como la disfuncionalidad plena de su entorno, con el
alcoholismo del padre, y pues bueno, todo lo que conlleva esto, con hermanos
adolescentes, fuera de lugar y sin rumbo fijo (quiero hacer que estos hermanos
a final de cuentas son buenas personas y
contribuyen con su sociedad) y pues bueno una hermana que era niña en esos
tiempos que le llevaba 9 años o algo
así.
Pero como crecer en un ambiente en donde hay una total desubicación, donde las muestras de afecto eran simplemente faltas de respeto, y salvajadas, cualquier muestra de humanidad, era tomada como debilidad (hago la aclaración que estas conductas, son muy dadas en la clase baja de las grandes urbes, te defiendes o te carga la chingada).
Pues bueno Pepito, creció en mejores condiciones que sus hermanos, económicamente hablando, aunque bueno en un contexto muy difícil, pero él seguía en la lucha y pues bueno así era crecer en esos momentos.
Ahora que lo pienso bien, me doy
cuenta de que los niños sienten el rechazo de su entorno y de su familia.
Pienso que Pepito tuvo el infortunio de nacer en esa situación en donde pues como ser humano gregario buscaba la aceptación de la demás gente y pues bueno como sabemos la naturaleza es sabia y esta hace que desarrollemos ciertas habilidades y destrezas que con el tiempo se vuelven formas de vida.
PEPITO EL DE LOS CUENTOS
Pues bueno como el nombre de este
subtitulo menciona, una de esas habilidades fue precisamente fue la desarrollar
el aprendizaje a buenos niveles, es decir Pepito, tenía la facilidad de aprender,
memorizar y captar muchas cosas, -¡imagínense , en un medio tan complejo lleno
de carencias, ignorancia y bueno muchas otras cosas¡ - pues Pepito aprendía
puras pendejadas, malas palabras (y según Pepito, mucho de lo que aprendió de ahí, lo sigue recordando, sino
es que todo).
Esto viene a colación , porque
todo esto que aprendió, pues bueno en general él lo utilizaba para anclarse a
su familia, pero a su familia, tanto cercana como la familia de su padre, o de
su madre, con toda la inocencia que un niño puede tener, sin darse cuenta de
que en esos momentos su familia era visualizada como escoria de la sociedad,
debido a los problemas de su padre, es decir, su familia tanto paterna como
materna los rechazaban por dicha situación, porque ellos si que llevaban una
vida llena de virtudes y bienaventuranza, mientras que la familia de Pepito era
un pinche desmadre, pero bueno continuemos con las peripecias de Pepito, Pepito
como era facilito de memoria, y de aprendizaje, pues se dedicaba a contar
chistes e historias tal vez no de buen gusto (sin embargo ; ¿qué podía aprender,
si estaba en el barrio con gente que tenía poca cultura y educación?) pues
puras tarugadas, y a Pepito con tal de
buscarse aceptación y sentirse parte de algo pues se dedicaba a contar estas
cosas, sin darse cuenta que sólo generaba, que lo mal vieran, que lo juzgaran y
que se rieran con la peor de las leches que pueden existir; sin embargo Pepito
se ha dado cuenta y pues no busca justificarse con nadie, ni dar explicaciones,
sino simplemente el trata de entender que fue lo que paso.
Algo que lo dejo muy marcado fue un comentario de un tío paterno (que cómo él es una persona refinada, culta y de buenas costumbres) le dijo al niño (quién en ese momento, sólo quería aceptación y un poco de cariño) - ¡NO PIERDO LAS ESPERANZAS DE VERTE EN LA CARCEL! – ¿Se imaginan a un adulto diciéndole eso a un niño de cinco años, que no puede comprender dicha frase? Pues que CULERO, Pepito no tenía la culpa de lo que pasaba a su alrededor.
Por este conducto le comunico al
tío de Pepito que hasta la fecha no ha pasado eso, que Pepito ha sido una
persona normal y que es una persona útil y generosa para la sociedad, así que
tal vez sea un poco difícil, verlo en la cárcel, a menos que inventen una ley y
lo entamben por feo, jajajaja.
Pepito siente gacho que ahora que
se reencuentra con su familia, en vez de recibir un trato digno y correcto sólo
le restrieguen en la cara las pendejadas que solía repetir como perico. – todos
en general dicen ¿te acuerdas cuando decías esto? ¿Te acuerdas cuando bailabas
así? Y cosas por el estilo, más bien yo creo que eso ha hecho que el buen
Pepito se aleje de la familia y se mantenga al margen, porque a él le hubiera
gustado que lo tomaran en cuenta como ser humano y no como el payasito que
representaba para obtener un lugar en la familia, pero bueno así funciona la
ignorancia y la facilidad para juzgar y ser jueces inexorables de cosas que ni
siquiera entienden, pero bueno creo que Pepito ha comprendido que no debe darle
explicaciones a nadie y respeta las opiniones de los demás, por eso mejor se
aleja y esconde como el cuasimodo que debe de ser.
Quiero hacer la aclaración que
Pepito ha encontrado mucha aceptación y respeto de mucha gente a través del tiempo y con eso tiene
suficiente.
Sin más por el momento, la
siguiente historia de Pepito, en unos días más, no se pierdan el siguiente
capítulo, va a estar de rechupete.
Salud.
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