No cabe duda de que en este mundo
existe de todo, los seres humanos somos tan diversos en muchas cosas que en
ocasiones encontramos muchas cosas que pueden ser tan divertidas, y otras no
tanto, más bien me estoy refiriendo a ciertas características de personalidad,
gustos y comportamientos que nos hacen únicos, conste que esta instantánea, la
hago a manera de reconocimiento y con el mayor respeto que me merecen por sus
aportaciones para tener una mejor sociedad.
Hace unos días me estaba
acordando de los diferentes compañeros que he tenido en este tiempo que me he
dedicado a la docencia, me estaba ubicando en los años en los que por invitación
del CEU, en los años noventa llegue de rebote al C.C.H. Oriente, cuando estaba
en la
universidad aún y estaba en mi “etapa roja” muy roja diría yo, eran esos
tiempos cuando quería componer al mundo (bueno todavía lo quiero hacer, pero de
otra manera) era cuando me indignaba , las injusticias, las imposiciones, la
verdad era más cándido en esos tiempos , ahora conforme avanza el tiempo no es
que ya no sienta lo mismo , sino más bien me pasaba lo que a los futbolistas jóvenes
, “me iba al bulto” jajaja y ahora aunque sigo en el mismo tenor , pues bueno
es necesario pensar más las cosas y ser un poco más cauto en ciertas cosas.
Bueno todo este rollo es para
recordar a ciertos personajes que en estos caminos me encontré como al famoso “creedence” lo recuerdo como profesor de lectura y redacción,
ya de edad avanzada en esos tiempos , barba larga estilo montañés, ropa sencilla
, mezclilla , camisas cuadradas, tendencia a perder el pelo en esos tiempos ,
enemigo de las injusticias y abusos, pero también del baño y de todo aquello
que representa al imperialismo y a los grandes consorcios que nos vuelven
deshumanizados y consumistas.
Recuerdo mucho una característica
muy sui- generis en él ,sin duda era el
lugar en donde portaba sus cosas de la escuela, a mí me parecía muy en onda su
morral, que a decir verdad no era tal sino más bien era una de esas bolsas del
mandado que se utilizaban de plástico tejidas que venían en muchos colores, el
era feliz con su bolsa del mandado portando sus importantes documentos y
trabajos de clases, siempre sonriente, con su buena onda y dando clases incluso
fuera del aula, me lo imagino como un tipo de Sócrates moderno pero al estilo
hippie anacrónico ,deambulando por los pasillos y edificios del CCH oriente,
los alumnos lo identificaban lo admiraban y
también lo invitaban al desmadre,
al cual yo creo que se resistía mucho (esto es una ironía) sin embargo siempre cumpliendo
su misión a su forma pero lo intentaba,
tal vez aprendí muchas cosas de él , su paciencia y sobre todo el escuchar a
los demás, no cabe duda, uno aprende muchas cosas de la gente, eso es una
experiencia exquisita.
Recuerdo algunas cosas , pues no sé
si chistosas o curiosas al respecto, una de ellas fue cuando como en platica de
cuates, no recuerdo bien que profe, le dijo – ya báñate wey- a
lo que el respondió con toda la calma del mundo y con la parsimonia que le
caracterizaba –No puedo, porque en el Pent House en donde vivo ¡no sube el agua¡
(refiriéndose al cuarto de azotea en donde vivía)- la verdad las condiciones en las que vivía sólo
eran cuestiones de él, pero bueno eso siempre fue lo menos importante, porque él
se veía feliz (cultura ideal, lo diría la sociología) pero bueno se le
admiraba.
Otra historia, recuerdo que se me
quedo muy grabada con él, fue cuando estábamos en la cafetería de la escuela a la cual llego un vendedor de libros, de esos que se ponen en las exposiciones llego muy
agresivo como buen vendedor y echando un discurso del cual el mismo Malcom x
estaría envidioso, -no que mire, que las mangas del muerto etc.- todos lo
observamos y bueno con el respeto que se merecía el vendedor en ese momento ,
le dijimos que no, que gracias , y este un poco insistente nos mostraba una
serie de libros y de posibilidades infinitas para las adquisiciones , todos
resistiendo , una vez que yo creo que mi amigo el creedence se aburrió y harto del vendedor se dispuso a enviar su mensaje de rechazo con la siguiente frase célebre.
- ¡mira wey, “levantando su zapato izquierdo y mostrando su suela con un hoyo más
grande que los que se abren por Tacubaya”, no tengo ni para comprarme zapatos, “tú
sabes si me los dejas” – para lo cual todos nos quedamos en una pieza y el
compañero vendedor se despidió cortésmente y se retiró , todos nos quedamos
callados.
Así escribo esta instantánea
en forma de homenaje a mi amigo el creedence con todo el respeto que me merece
y con la admiración por sus ideales que fueron llevados siempre con mucha
dignidad y humor, la verdad perdí el contacto con él y su entorno pero le envío
un fraternal saludo en donde se encuentre, por lo pronto lo recuerdo chido como
se diría en esos contextos.
Salud