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lunes, 20 de octubre de 2025

LA BANQUETA

 

Captura de pantalla de "Chin chin el teporocho"
¡Újule Carnal!

“Tu no´mas imagínate que la vida es como de aquí a la esquina” ¿Pa´qué quieres más? “sea como sea le vas a llegar y a lo mejor, algún día se la platicas a alguien”…Chin chin el teporocho.

Armando Ramírez (1971).

Cuando escucho en mi mente en modo “cantadito” exclusivo modo de hablar de algunas tribus tenochcas de esta capirucha (que por cierto está en peligro de extinción), vienen a mi, una serie de recuerdos de mi niñez, aquella que viví allá por el barrio de la colonia “el sifón” – que ahora que pienso y no , no estoy presumiendo ni mintiendo- siempre le decíamos La sifón, para ser más exactos en trabajadoras sociales numero 168 , esa era la dirección de la vecindad donde pase mis primeros ocho años de vida, entre el bullicio y el ruido de los coches, la gente y demás fauna citadina de la delegación Iztapalapa , allá por los años 70´s , la época disco y esa onda post-hippiteca, recuerdo muchas cosas básicamente recuerdo neutros; es decir ni buenos ni malos, es más podría asegurar que eran bonitos recuerdos de una niñez libre, medio salvaje, de mucho aprendizaje (es decir aprendía puras pendejadas ) nótese que yo nací al igual que el libro de Don Armando Ramírez , en el 71.

Allá por el lejano 74, 75 escuchando los discos de 45 RPM, (a los más jóvenes se los dejo de tarea)
discos de grupos sesenteros y setenteros, la sonora santanera, la matancera y toda esa gran variedad que se escuchaba en el barrio, tal vez todo esto sería tema para otra instantánea.

Recuerdo que la vida no era tan fácil, por aquellos años, afortunadamente mi mamá comenzaba a trabajar en el gobierno y como sea las cosas mejoraron un poco y a final de cuentas como se dice por aquí “yo era el socoyote, la gorda del perro” es decir traduciéndolo al buen español el hijo menor de cuatro hermanos, mi hermana me lleva ocho años, así que básicamente yo goce muchas cosas que mis generaciones anteriores no pudieron, de vez en cuando algún caprichito se podía cumplir, no hay forma de agradecerle a mi madre todo el esfuerzo que realizó para mejorar la vida de la familia.

Vienen a mi mente esos días soleados, cuando el grupo de chamacos nos juntábamos a platicar o simplemente  a perder el tiempo, tantas historias, pero ¿Cuál era ese punto de reunión? , El más fácil de observar en la urbe, simplemente sentarnos en “la banqueta”, observar a los coches viejos, el aceite que tiraban estos, ese olor tan característico, el ruido de la gente, los coches al pasar y todo lo que se puedan imaginar que ocurre en los barrios de esta gloriosa ciudad, nada de eso puede salir de mi mente y mis recuerdos.

Pasaban los días diciendo peladeces, aprendiendo de los chavos mayores, que francamente yo los veía “ya mayores”  que pensándolo bien  no eran más que adolescentes medio abandonados, como yo.

Entonces no concientizaba bien lo que era el barrio , lo que era la vida en la ciudad, básicamente era mi mundo, todo eran risas y puras pendejadas, pero todo era compartido “en la banqueta”.

Conforme el tiempo va avanzando y se vuelve uno viejo y vas escuchando a las personas, siempre te provoca una gran nostalgia el pensar y recordar nuestro lugar de origen, mucha gente hace alusión a su pueblo, a su rancho , extrañando cosas que me imagino han de haber sido muy bonitas y cuando hacen sus remembranzas, se les nota en sus ojos esa necesidad de ubicarse en ese contexto, cuando intento ponerme en su lugar, vienen a mi mente ciertas preguntas como ¿Po´s cuál pueblo? ¿Po´s cuál rancho? , si yo me ubico luego, luego en la banqueta soleada, viajando en el metro, andando de vago por las calles del barrio o de otros barrios ( a pesar de mi corta edad en esos momentos, con la pandilla de chamacos de la cuadra) escuchando historias y saberes propios del barrio que no por eso se pueden considerar positivos ni mucho menos, entonces me doy cuenta de mi origen, “el barrio y la banqueta”, aventuras, travesuras, televisión, disfrutando todo lo que la vida me podía brindar  en esos momentos; sin embargo “bien felizote” como diría Chava Flores (otra tarea, para las generaciones más jóvenes), hoy me siento orgulloso y siempre reconociendo mis orígenes , como sabemos la vida y nuestro origen  no se puede elegir ( eso pienso), pero si, se puede concientizar e intentar avanzar y mirar con ojos de satisfacción y buena vibra esas etapas que uno vivió de niño y que de cierta manera nos han forjado en esta vida, hoy teniendo un Doctorado y haciendo lo que más me gusta “ compartir un salón de clases con los compañeros” tanto de Doctorado así como de Maestría , también con los chavos de licenciatura, pero algún día me gustaría retomar las clases con los adolescentes del bachillerato (que fue con quienes me forje en la docencia), sin duda es bonito recordar y volver a vivir los momentos y etapas de nuestra vida. Por eso a esta instantánea , le denominé “la banqueta”.

“Extraño sentarme en la banqueta y disfrutar”.

Salud.

 

miércoles, 9 de septiembre de 2020

CERRAR LA VENTANA

CERRAR LA VENTANA

Hoy es tiempo de cerrar la ventana, una solución dolorosa ; sin embargo es necesario por el bien del contexto que en este momento me rodea y está aquí conmigo, cerrar la ventana es renunciar a la esperanza tal vez de algo que simplemente no iba a funcionar , algo que simplemente no existe, existirá o debiese de ser, cerrar la ventana es renunciar a que el viento pueda fluir y acaricie y refresque como hasta ahora la había hecho de una gran manera , tan sutil, tan hermosa y tan inspiradora, la decisión no es para nada fácil, es por el bien y además con esto es simplemente cerrar ciclos y continuar hacia adelante con los proyectos que nos mueven, es respetar los espacios, los tiempos y los procesos en los que estamos actualmente envueltos, no implica que la admiración que siento por el viento que fluye en algún momento se detenga o que aquello (que simplemente no se puede explicar, por que es totalmente subjetivo y que es más una cuestión de sentir que de conceptualizar o definir y además muy propio del ser humano) que surgió de repente y que simplemente apareció una magia intensa que puso todo a vibrar y a darle color al mundo, hoy renuncio de manera indirecta a seguir queriendo acoplar cosas en donde simplemente no tienen cabida o simplemente no se ajustan a una realidad que simplemente no puede ser ,todo esto significa que me gustaría simplemente que el viento siga fluyendo y llenando de frescura a aquellos lugares en los cuales pisa y pisa fuertemente con esa vibra y esa fuerza vital que siempre me ha demostrado, la sigo admirando.

Por eso de ahora en adelante que la memoria selectiva lleve a cabo su trabajo y que sólo los recuerdos bonitos y agradables se queden en mí , que me hagan vivir cosas que han enriquecido mi vida, que me han hecho vivir de nuevo, ya no es tiempo de sufrir ,ya no es tiempo de pensar cosas que no existen , ya no es tiempo de hacer planes en el vacío es tiempo de crecer un poco más y aceptar , entender y digerir las cuestiones de la vida que aunque sepamos que duelen , pero que a final de cuentas no harán crecer, por eso ahora he decidido cerrar la ventana para que el viento fluya de la mejor manera , deseándole como siempre lo mejor de la vida , lo mejor de todo, deseándole el amor que no duele , el amor que es bonito y que se merece a final de cuentas, acariciando siempre la esperanza que en algún momento existió pero siempre tomando lo mejor de las cosas.

Por eso hoy he decidido cerrar la ventana, te deseo lo mejor.

Salud